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Humanity at Music

Jon Sarasua, profesor y escritor.

Podríamos decir que Jon Sarasua es el único artista ‘de casa’ que participa en el proyecto Humanity at Music. Aunque los demás sean cercanos, ninguno ha vivido la cooperativa como lo ha hecho Sarasua. Desde pequeño se ha nutrido de la cooperativa en casa, lo ha analizado en LANKI y ha intentado transmitir los valores del cooperativismo mediante muchos proyectos. Ahora le ha puesto la letra a la banda sonora de la Experiencia

 

¿Qué es para tí el proyecto Humanity at Music?

Me parece una idea apropiada, me alegré cuando me enteré del proyecto. El campo artístico, entre otras cosas, ha sido débil dentro del grupo de cooperativas, y este proyecto es novedoso en ese sentido. Se han realizado proyectos en formatos más pequeños, desde vías no muy corporativas, pero es la primera vez que se realiza un proyecto con estas dimensiones. El planteamiento tiene sus riesgos y límites, pero creo que está cogiendo buena forma. Para mí es un placer trabajar con artistas como Fernando Velázquez, Josu Cámara y Jon Maya, y me resulta estimulante. Y lo maravilloso será que se multiplique la participación, ver a cientos de personas en los ensayos y en escena.

 

Has realizado la letra de la canción. ¿Qué has querido transmitir?

En mi trayectoria he desarrollado una mirada propia sobre el cooperativismo, una mirada un tanto compleja, y no siempre complaciente. Mi mirada combina tres ángulos: el afirmativo, el crítico y el constructivo. En esta letra sobrasalen los ángulos afirmativos y constructivos. Hay que dejar algunas cosas en un segundo plano, se necesitan palabras para poner en boca de un gran grupo de personas, un contenido con el que mucha gente se pueda identificar.

 

Cantará un coro gigante.

Para que la letra sea cantada por una masa coral necesita tener algunas condiciones de comprensibilidad, de simplicidad, de fonética… Al mismo tiempo, debemos decir algo que merezca la pena, tanto con la letra como con la música, la danza y los responsables de escena. He hilado las letras para crear algo que puedan cantar todos, y que sea al mismo tiempo leal con la mirada de cada uno. No es una apología, es una celebración. Se dicen muchas cosas en los ocho movimientos, pero hemos querido transmitir que merece cantar lo que estas generaciones han construído y lo que están haciendo y harán las cooperativas, con todos sus interrogantes, contradicciones y preocupaciones.

 

Se quiere impulsar el trabajo colectivo entre las cooperativas. ¿Qué les dirías a los miembros de las cooperativas para animarlos a participar en el proyecto?

No habrá muchas oportunidades para hacer algo parecido, y como ha surgido la idea, hagámoslo bien. Somos tiesos y cortos en el terreno de las celebraciones, como en otras dimensiones internas. Ésta es una pequeña ocasión para mostrar que el cooperativismo es hacer patria. No tanto para enseñarles a los de fuera, sino para vivirlo desde dentro. La creación, los ensayos, la puesta en escena… todo puede convertirse en una experiencia de una gran fuerza y será una gozada participar. Si hacemos las cosas bien, podrá convertirse en un evento que recordaremos durante años.

El libro, una joya para guardar
y regalar

Como dice Maite Mutuberria, ilustradora del proyecto, el libro tiene el valor de un tesoro. Es un libro para leer en calma y guardarlo para siempre. Reúne el pasado, presente y futuro del cooperativismo vasco, pero, sobre todo, es un trabajo artístico e inspirador. Un libro que debería estar en casa de cualquiera que vive o haya vivido el cooperativismo desde dentro.

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